El enfoque socio-crítico

 

El enfoque crítico intenta superar visiones positivistas e interpretativas para llegar a planteamientos que buscan la transformación social, cultural, política o educativa.

 

De algún modo, trata de superar defectos fundamentales en el estudio de los centros educativos desde otras perspectivas, como por ejemplo haber sesgado o tratado marginalmente el análisis sociológico.

 

En definitiva, considera que la educación solamente se puede entender si se sitúa en los contextos socio-históricos. Defiende, así, una lectura de carácter ideológico para los fenómenos sociales y los procesos de adquisición y desarrollo del conocimiento.

 

Vista la organización como una nueva política, Bolman y Deal resumen la caracterización en cinco proposiciones:

 

1) La mayoría de las decisiones importantes en las organizaciones comportan una distribución de recursos escasos.

 

2) Las organizaciones son coaliciones compuestas por individuos y grupos de intereses, como por ejemplo niveles jerárquicos, departamentos, grupos profesionales, grupos étnicos.

 

3) Los individuos y los grupos de intereses difieren en las valoraciones, las preferencias, las creencias, la información y las percepciones de la realidad.

 

4) Los objetivos y las decisiones organizacionales emergen de varios procesos de negociación, de pactos y de luchas.

 

5) A causa de la escasez de recursos y del endurecimiento progresivo de las diferencias, el poder y el conflicto son características centrales de la vida organizacional.

El reconocimiento de una realidad socio-histórica y de intereses delimita situaciones y fenómenos que superan la objetividad. Así, se intenta superar el énfasis en los significados personales porque se entiende que todo está mediatizado por los intereses personales o de grupos y por los conflictos que su imposición y control generan. Representa, pues, el compromiso con la acción política y el cambio. Asimismo, plantea de forma coherente procesos participativos y colaborativos tanto en la definición de problemas como en la definición de los fines y en la elección de técnicas e instrumentos.

La organización tiene una estructura profunda que no siempre coincide con la estructura formalizada. De hecho, se puede identificar con una zona de negociación encubierta entre coaliciones, grupos y personas que defienden intereses propios aunque no siempre la manifiestan así. El uso y el dominio del lenguaje son un mecanismo de control en las negociaciones sobre la actividad escolar.

Un análisis del poder institucional nos tiene que llevar a analizar las fuentes de poder (autoridad) y sus manifestaciones (legal, carismática, unipersonal, colegiada, etc.), así como la forma de ejercer el poder (vertical, horizontal y vertical ascendente, según la terminología de Peiró, 1990) y las resistencias que encuentra.

La consideración de la escuela desde el paradigma socio-crítico representa una visión más dinámica que la que presentan los otros enfoques que hemos considerado, al cuestionar el carácter apriorístico de las metas, patentizar la diversidad de intereses y aportar una visión más amplia de la organización.

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