La perspectiva individualista

Al inicio de este módulo hablábamos sobre la convicción del concepto de grupo, como si hubiera un asomo de duda sobre su existencia. Esta incertidumbre, claramente manifiesta, se debe a que, en la tradición de la psicología, el concepto de grupo no era algo muy evidente. Incluso se podría afirmar que a la propia psicología le ha costado mucho explicar no sólo la existencia del concepto que nos ocupa, sino también del que hace referencia a una idea completamente diferente de la mera suma de personas. Por ejemplo, para Floyd Allport (1985), el concepto de grupo no es otra cosa que la mera suma de sus partes. Desde este punto de vista, si se quiere explicar el comportamiento de un grupo en particular sólo basta con analizar el comportamiento individual en el contexto social, esto es, se explicaba el grupo desde su vertiente más individual. En ese sentido, el grupo existe sólo en la medida en el que se reduce a los miembros que lo conforman.

O sea que, ¿los grupos no existen?

Efectivamente, para una gran tradición en psicología social, el grupo era entendido bajo las siguientes visiones:

  • Un grupo es la suma de sus partes.
  • Un grupo resulta de la imitación del comportamiento.
  • Un grupo es una idea falsa: lo verdaderamente importante se constituye en el interior del sujeto.
  • Incluso el fenómeno de las masas puede ser reducido a los mecanismos a partir de los cuales las personas constituyen un grupo.
  • Si especificamos el comportamiento individual, explicamos el grupo.

Pero ¿de verdad no existen los grupos?

No podemos dar una respuesta clara y rotunda a esta pregunta, ya que el concepto como tal es continuamente usado, pero puede interpretarse fácilmente que la idea de grupo sólo servía para fortalecer un interés en explicar el comportamiento y los fenómenos sociales a partir de los procesos individuales. Intentar dar una respuesta a esa pregunta que se antoja un tanto retórica es aceptar que debe responderse desde la perspectiva individualista, ya que tradicionalmente se había contestado asumiendo que un grupo es simplemente la suma de las personas que lo componen; desde ese punto de vista, basta con explicar un proceso individual, y las explicaciones en torno al grupo estarían un tanto garantizadas.

Pero el eje teórico que articula este material didáctico no intenta ofrecer este tipo de explicaciones; de hecho, la visión psicosocial desde la que se explican aquí los grupos intenta ofrecer una explicación distinta de los mismos. Y para ofrecer otro tipo de respuesta haría falta asumir que, si se entiende que un grupo es una multiplicidad de procesos individuales, entonces tendríamos que terminar afirmando que no, que efectivamente no existen los grupos.

¿Cómo ha explicado la orientación individualista la existencia de los grupos? Hagamos una pequeña revisión de algunos de los principales autores que han defendido esta tesis.

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